Estéreo Picnic 2026: resumen, puntajes y mejores presentaciones
Entre aciertos, decepciones y varias presentaciones memorables, el Estéreo Picnic 2025 dejó mucho para comentar. Aquí va una crónica breve y subjetiva del festival, con puntajes, momentos destacados y un top 5 de shows que se robaron la edición.
Por Administrador
Publicado en 25/03/2026 10:38 • Actualizado 25/03/2026 10:45
Festival
Tyler con la nueva forma de usar gorra y sombrero

Por: Nicolás Pava

Este año el Estéreo Picnic volvió a su formato de tres días: de viernes a domingo, con lunes festivo. Para muchos fue una buena noticia. Quienes trabajan en horario de oficina pudieron vivir el festival sin sacrificar tantos días laborales, y aunque las ediciones de cuatro jornadas tenían ese encanto de dejar ver más bandas, más historias y más desorden feliz, tres días se sintieron como una medida justa para el cuerpo y para la cabeza.

En este artículo hacemos una pequeña crónica, completamente subjetiva, de lo que vimos en el festival. No pretende ser una verdad absoluta, sino un recorrido personal por varios de los shows que más nos marcaron, con puntaje incluido y un top 5 final de presentaciones.

Turnstile: la energía estaba en la tarima, no tanto abajo

Turnstile era una de las bandas más esperadas del cartel. Tiene historial de shows legendarios y una intensidad que en el papel parecía perfecta para la plaza donde suele sentirse ese espíritu de Rock al Parque. Pero esta vez el público se vio más tímido de lo esperado.

Las visuales de la banda, que suelen mostrar tomas aéreas del público, dejaban ver poco movimiento. Hubo pogos, sí, pero nada cercano a la locura que uno se imagina con una banda así en otro contexto. Igual, la presentación se disfrutó. Turnstile sigue siendo una máquina sólida en vivo, solo que esta vez faltó algo de respuesta del público.

Puntaje: 7/10
La fantasía de ver a Turnstile en Rock al Parque: 10/10
Top 5 del festival


Tyler, The Creator: estilo, carisma y una fiesta bien armada

Esta crónica parte de una postura subjetiva, y eso también implica reconocer el contexto en el que se vive cada show. A Tyler, The Creator lo vimos desde VIP, con espacio, cerca, parchados y con amigos. Eso claramente cambia la experiencia.

Desde el comienzo, la energía, la puesta en escena y el carácter de fiesta del show atraparon por completo. Tyler tiene una presencia que organiza el caos y convierte todo en experiencia. Más allá de la música, dejó incluso una inquietud estética inesperada: esa nueva tendencia de usar gorra y sombrero al tiempo merece verse pronto replicada en la 13.

Puntaje: 8/10
Top 4 del festival


Peggy Gou: buen parche, buen house, poca sorpresa

Después venían dos momentos importantes de electrónica: Peggy Gou y Brutalismus 3000. Había que pasar por Peggy, claro. El set estuvo bien, con buen house y un ambiente agradable, pero no terminó de despegar hacia algo memorable.

Hubo detalles que sacaron un poco del viaje, como ese personaje detrás de ella que aparecía en las visuales casi inmóvil, grabando con celular, y generando una sensación extraña. Más allá de eso, fue un set correcto: elegante, disfrutable, fino, pero sin demasiada contundencia.

Puntaje: 6/10

 

Brutalismus 3000: caos, potencia y uno de los picos del festival

Y entonces llegó Brutalismus 3000. Para cerrar la noche, difícil pedir algo más intenso. El dúo alemán, que ha sabido mezclar ecos del witch house con hard techno, trap y diseño sonoro contemporáneo, entregó una presentación demoledora.

Había una serie de banderas en tarima, aunque entre luces y estrobos casi no se distinguía nada. De hecho, ni las fotos lograron capturar bien el momento. Pero eso también hace parte del encanto: fue un show que se sintió más que verse. Todo era potencia, ritmo, tensión y descarga. Una belleza oscura, contundente y arrolladora.

Puntaje: 9/10
Top 2 del festival

Segundo día: de las deudas a las sorpresas

El segundo día empezó con algunas ausencias dolorosas. Llegar tarde a The Whitest Boy Alive fue un error que pesó, sobre todo sabiendo que fue una de las presentaciones más celebradas del festival. También quedó la sensación de que 31 Minutos merecía un escenario con acceso para niños; su presencia en el cartel pedía otro tipo de logística.

Tom Morello: entre la nostalgia y una presentación que no despegó

Tom Morello tenía todos los elementos para ser un gran momento, pero la presentación se quedó corta. Hubo mensajes que sonaron algo vacíos y una sensación general de normalidad para un artista que suele cargar un peso simbólico más fuerte.

Lo mejor del show fue el tributo a Chris Cornell, que inevitablemente llevó a recordar aquel formato íntimo en Corferias, antes de su muerte, cuando Cornell se presentó casi en clave de desconectado: guitarra, percusión menor, cercanía total. Un recuerdo inmenso. Ya en el pogo de “Killing in the Name”, además, se perdió un micrófono y una batería. Triste balance.

Puntaje: 4/10

Young Miko: una de las grandes sorpresas del festival

Antes hubo un rato de baile con Totally Enormous Extinct Dinosaurs, buen house y buen parche, pero tocaba correr a Young Miko. La expectativa no era tan alta, y precisamente por eso el impacto fue mayor.

Young Miko salió arriba, desde el primer momento, apoyada en el trap y dejando claro que lo suyo va mucho más allá de los feats de reggaetón. Tiene flow, actitud, presencia, una forma de moverse y de mirar que domina el escenario. Las pistas sonaban increíbles con la banda, y su interacción con el público sostuvo todo el tiempo una energía altísima. Fue una presentación que convenció de principio a fin.

Puntaje: 8.5/10
Top 3 del festival

The Killers: oficio, himnos y gratitud

Con The Killers pasó algo importante: son una de esas bandas que ayudaron a que el festival fuera sostenible, a que ciertas ediciones fueran posibles, a que el evento creciera. Hay algo que agradecerles por eso.

En vivo se pasa bien, sobre todo cuando llegan las canciones grandes. Hay momentos donde la propuesta puede sentirse repetitiva, pero el oficio está intacto y el público responde.

Puntaje: 6/10

Swedish House Mafia: EDM con clase, aunque ya no sea su momento

Swedish House Mafia dio exactamente lo que se esperaba: clásicos, build ups, drops y ese EDM pulido que, aunque ya no domine la conversación cultural como antes, sigue teniendo factura.

Buen diseño sonoro, buenos momentos, electro house bien hecho y una sensación general de solvencia. No fue una epifanía, pero sí un show sólido dentro de su terreno.

Puntaje: 6/10

Doechii: la mejor presentación del festival

Lo de Doechii fue otra cosa. No solo fue la mejor presentación del Estéreo Picnic: fue una de las mejores presentaciones que he visto en mi vida.

La adrenalina estuvo arriba todo el tiempo. El show fue hipnótico de principio a fin: su baile, las bailarinas, la narrativa escénica, el control del ritmo, la manera en que llevó al público por distintos estados. Hubo momentos en los que parecía que todo tenía sentido dentro de su universo. Escuchar “Somebody That I Used to Know” en ese contexto se sintió como si la canción hubiera estado esperando llegar ahí.

Lo más impresionante fue verla rapear así, con esa intensidad, a esa altura del show, sin quebrarse, sin bajar, sin soltar la tensión. Es una artista total. Entra directo al top personal de shows en la vida.

Puntaje: 10/10
Top 1 del festival

Deftones: texturas, fuerza y una gran experiencia en vivo

Deftones era una deuda parcial. Estaban ahí como una banda conocida, respetada, incluso querida a la distancia, pero sin ser una obsesión previa. Y aun así funcionaron perfecto.

Buena energía, buena fiesta, buenas texturas y una presencia escénica que hizo que todo encajara. No hizo falta ser fan absoluto para disfrutarlo muchísimo.

Puntaje: 7/10

Sabrina Carpenter: un show perfecto para bajar un cambio

El show de Sabrina Carpenter fue impecable en su propio registro. Sonó muy bien, fue cómodo, amable con el público y fácil de disfrutar. Había algo casi doméstico en la experiencia: como llegar a un apartamento después de la fiesta, pedir algo de comer, poner música y seguirla pasando bien sin necesidad de reventarlo todo.

Ese tipo de presentación también tiene valor dentro de un festival tan cargado.

Puntaje: 7/10

Skrillex: entre la entrega y el agotamiento

Después vino Skrillex, y ahí apareció el malviaje. No porque el show fuera malo, sino porque después de tres días de festival el cerebro ya estaba en otro lugar.

La presentación estaba funcionando: baile, atención, drops, estímulo total. Pero llegó un punto en el que solo quedaba entregarse a la experiencia y dejar que pasara. Al final sonaron varias de las que había que escuchar, y con eso bastó para cerrar el ciclo.

Puntaje: 6/10

Ben Böhmer: un cierre flojo

Cerrar el festival con Ben Böhmer fue triste. El contraste con la intensidad acumulada de todo lo demás lo dejó mal parado, y la sensación general fue de desconexión.

Puntaje: 2/10

Mención especial: Portal Sur y una joya mal leída

Una de las historias más particulares del festival fue la de Portal Sur, colectivo bogotano de post-club latinoamericano que tocó el primer día en una activación. Su propuesta, cargada de drone, trip hop y ambient, no fue bien leída por la marca encargada del espacio, que aparentemente esperaba otra cosa y decidió cancelar las demás presentaciones para reemplazarlas por house.

Una negligencia, sí, pero que al menos dejó ver por un momento una propuesta hermosa, arriesgada y distinta.

Puntaje: 10/10

Top 5 de presentaciones del Estéreo Picnic

1. Doechii — 10/10

Una presentación total. Hipnótica, física, emocionante y técnicamente impresionante.

2. Brutalismus 3000 — 9/10

Potencia pura. Uno de los shows más intensos, oscuros y memorables del festival.

3. Young Miko — 8.5/10

Una sorpresa enorme. Trap, actitud, presencia y conexión real con el público.

4. Tyler, The Creator — 8/10

Carisma, puesta en escena y una experiencia que se sintió completa de principio a fin.

5. Turnstile — 7/10

Aunque el público no respondió como se esperaba, la banda sigue teniendo algo especial en vivo.

Balance final

El regreso al formato de tres días dejó una sensación curiosa: se extraña la amplitud de las cuatro jornadas, pero el cuerpo agradece el recorte. Hubo menos margen para perderse, pero también menos desgaste. En medio de todo, el festival volvió a demostrar que sigue siendo un lugar donde pueden convivir el trap, el hardcore, el pop perfecto, la electrónica intensa y los momentos raros que solo pasan ahí.

Comentarios
¡Comentario enviado exitosamente!