<![CDATA[Superestacion - Anarquía, ba(i)la y pogo Crónica de la clausura del Congreso de Antropología ]]>Sun, 23 Jul 2017 07:32:37 -0700Weebly<![CDATA[Anarquía, ba(i)la y pogo                                                                                                Crónica de la clausura del Congreso de Antropología ]]>Wed, 14 Jun 2017 16:17:57 GMThttp://superestacion.fm/4/post/2017/06/anarqua-baila-y-pogo-crnica-de-la-clausura-del-congreso-de-antropologa.htmlEl pasado viernes 9 de junio sucedieron una serie de cosas bien densas en varios sentidos. Densas por el hecho de contener una cantidad de información que hasta ahora no se ha podido organizar completamente, pero que demanda ser mencionada por la relevancia que tuvieron algunos de estos hechos en la vida sociopolítica colombiana y latinoamericana.

En primer momento transcurría el último día del Congreso Latinoamericano de Antropología, que se celebró entre el 5 y el 9 de este mes en la Pontificia Universidad Javeriana. Más allá de todo lo que ocurrió en este evento, de las múltiples relaciones que se crearon y la trascendencia que tiene este encuentro en la vida social latinoamericana, quisiera, en este pequeño espacio, hacer alusión a unos sucesos que comienzan con el fin del congreso como tal y la fiesta que se organizó para la clausura del evento en Latino Power a cargo de La Tromba Bacalao, Yopo y Kokodrilo.

El congreso tenía como último evento la conferencia de tres pensadores latinoamericanos sobre éticas alternativas a la academia. Un tema denso que tuvo 2 horas de discusión y en el que tuvimos el lujo de escuchar a Silvia Rivera Cusicanqui, socióloga boliviana con un pensamiento político de descolonización desde lo indígena y cuyos planteamientos van por la línea del anarquismo. Desde temprano estuvimos discutiendo con amigos del congreso sobre las postulaciones de esta intelectual y las implicaciones políticas de dicha postura. Mientras tanto, como parte de la organización interna del congreso, los días anteriores habíamos tenido que llevar a los estudiantes y voluntarios de otras ciudades a la farra postcongreso. El viernes ya la farra estaba asegurada, así que nos pusimos a oír los temas buscando entender por qué línea iría hoy Latino Power. Al principio, cuando me preguntaron sobre los artistas, dije: La Tromba es cumbia punk, topo pone buenos temas technocumbiamberos y no tenía ni idea de Kokodrilo, pero me habían dicho que había pogo. En estas, en la conversación sobre la postura anarquista de Cusicanqui, un amigo me cuenta que el punk es peruano. Espere, ¿qué? Más allá de lo discutible que sea esta afirmación, el hecho es que Los Saicos habían descubierto el sonido y la estética que en los 70s inundaría Inglaterra y después el mundo. Anarquismo, Perú, Cusicanqui, Punk, indigenismo, ¡ahí está! El plan estaba hecho, escuchar a una de las pensadoras más importantes de Latinoamérica sobre una ética anarquista y después buscar en Latino Power la estética anarquista, claro, en el pogo.

Así, nos preparamos para lo que sería el fin de un festival, ver la headliner y salir a rematar. Lo que tuvo lugar en el coliseo de la Pontificia Universidad Javeriana daba, sin lugar a duda, para un pogo. Igual seguimos en la ética académica y bah, tocaba comportarse. Sin embargo, les recomiendo seguir a esta mujer que plantea una forma de anarquismo sumamente interesante desde una postura marcada de izquierda a partir de epistemologías indígenas que superan nuestra concepción del mundo.

Llegaba el tiempo de la fiesta y tocaba, como buenos organizadores, llevar a la gente bien entonada al pogo. En la noche no tuvimos que hacer mucho más que reunir a la gente, hacer la vaca del ron y caminar. Llegamos al evento, que ya estaba extremadamente lleno, algunos entramos, se subió La Tromba y superó la categoría en las que yo los había limitado. No fue solo cumbia punk, la banda dio para el perreo, el bailoteo de diversas formas y, por supuesto, el pogo del que el cantante hizo parte. Esto último rompe éticas jerárquicas entre las bandas y los asistentes, así como las que existen entre profesores y estudiantes que esta versión del congreso también buscaba destruir. Con todo el movimiento que había demandado esta presentación salimos un rato porque mucha gente se había quedado por fuera ya que el cupo había llegado a su tope. Se hicieron algunas movidas subversivas para entrar al lugar, pero, sin embargo, mucha gente no pudo entrar por lo que el espacio de afuera estaba lleno de personas buscando pogo y bailoteo. Entré un rato mientras Yopo estaba tocando música muy parchada, desde technocumbia hasta champeta, salsa y esas cosas que les gusta bailar a los antropólogos.

Volví a salir y me encontré con unos amigos de la universidad, a lo que terminamos hablando de Cusicanqui. Cuando ya íbamos en aquello de organizarnos, montar la hijueputa con el anarquismo y trabajarle a esta postura, se escuchó un ruido muy fuerte de pólvora. En ese preciso momento el presidente de la ALA (Asociación Latinoamericana de Antropología) estaba subiendo a la 13 de donde se escuchó el sonido. En principio no le prestamos mucha atención hasta que vimos gente corriendo en la 13 y se escuchó el sonido otras dos veces. Bajaron personas corriendo hacia la Av. Caracas, donde había una patrulla de policía, mientras uno de estos gritaba: “cójanlo, tiene un revolver”. ¡ZONAS! La gente buscó meterse a los sitios, unos corrieron, otros simplemente se desplazaron mientras miraban. La policía cogió al sospechoso y a otros dos digamos “locos” o habitantes de la calle que se metieron al suceso afectados por la tensión que se vivía. Ya después de que se fue la policía se calmó un poco la cosa y dio para entablar conversaciones con las personas que habíamos cogido como escudos en caso de un tiroteo. Dio para buenos comentarios eso.

Igual la situación era densa, por muchos años la izquierda y el pensamiento crítico ha sido víctima de asesinatos y desapariciones, por lo que claramente pasó por mi cabeza un atentado hacia el lugar donde este día se habrían reunido una cantidad impresionante de pensadores latinoamericanos, por lo general, de izquierda. Más aun si era el presidente de la ALA el que más cercano estaba a la 13 durante el suceso. Sin embargo, supe que un amigo había escuchado a alguien que ya se estaba yendo del lugar antes del suceso y decía tener su “fierro” porque cargaba cosas importantes y no lo iban a robar. Esto ocurrió justo antes del evento. Sin embargo, no puedo decir que él fue el responsable ni se ha logrado esclarecer el siniestro. De todas formas, un intento de atentado no hubo y fue una coincidencia lo que ocurrió en este espacio mientras se celebraba la fiesta de clausura del Congreso Latinoamericano y el Congreso Colombiano de Antropología.

Después entré a ver a Kokodrilo un rato y pudimos farrearla y dejar de pensar en el suceso de afuera. Con letras cuyo contenido político iba por la línea del congreso, la banda superó mis expectativas y, a pesar de estar pensando en otras cosas, pude foguear un rato y bailotear. Después muchos me contaron que estuvo muy áspero su presentación, pero ya el cansancio de 4 días de congreso, con farra incluida, me exigieron abrirme.

Al final, esos días se pudieron resumir en la fiesta. Gente hablando de revolución, de anarquismo, de las injusticias, mientras se buscan romper cosas en un pogo, romper categorías, conceptos previos y todas esas cosas que hay que romper para ver el mundo desde una perspectiva menos colonizada y lograr organizarse para acabar con la injusticia social que hoy azota a América Latina y el mundo.

Columna tomada de la revista John Galt  

http://revistajohngalt.com/2017/06/13/clausura-del-congreso-latinoamericano-de-antropologia/]]>